Iluminación en los centros infantiles
La iluminación preferente será siempre la natural.
No se recomienda la instalación de fluorescentes, a menos que éstos dispongan de un difuminador que evite la iluminación directa, en este sentido es la posición natural de los bebés, tumbados la que marca esta medida de seguridad, así como la inmadurez de sus ojos, se debería instalar una iluminación artificial indirecta de forma que impida a los bebés mirar directamente a esa fuente.
La intensidad lumínica recomendada es de entre 150 y 330 lux.
Todas las luminarias deberían estar protegidas.
En la zona de dormitorios la iluminación será graduable en intensidad.
Para favorecer el descanso se recomienda que las fuentes de iluminación natural se protejan con persianas o cortinas (nunca largas, ni con cordones), que nos ayuden a mantener el nivel de intensidad deseado.